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miércoles, 14 de enero de 2009


Dios, ¡¡¡esto tenia que ponerlo!!!. Fue un día increible el viernes 9, el día de la gran nevada en Madrid. ¡¡¡Fue fantástico!!!no podía dar credito a todo lo que estaba viendo. Madrid nevado. Una estampa preciosa, que nadie se debería de haber perdido. Fue un dìa en el que se debería haber dado libre en todas partes, en colegios y trabajos. Porque ver el Retiro, o el Palacio Real, o esa calle tan pequeñita y tan del Madrid del XVIII nevada, no tuvo precio.

Cuando salí de la academia con mi compañera, camara en mano, no podia ni imaginar lo que me depararía ese día, de todo lo que mis ojos fueron testigos. Al girar la calle y llegar a la plaza donde había una pista de hielo provisional, lo ví todo blanco!! la pista estaba nevada!! y en ella, jugando como niños a tirarse bolas de nieve, estaban los empleados de la pista. Fue divertido. Pero lo que más se clavó en mi retina fue ver el parque del Palacio Real complentamente cubierto por una capa blanca de nieve. No tengo palabras para describirlo, la verdad. Hacía un frío de pelotas, pero no importaba, teníamos que inmortalizarlo todo. No dábamos a basto, mirásemos donde mirásemos se merecía una foto. Impresionante, solo se me ocurre esa palabra al pensar en aquel paisaje. La Catedral de la Almudena, la calle Bailen, y otras calles de cuyo nombre no me acuerdo, pero que ofrecian una imagen espectacular.

Lo que más me impresionó fue el Parque del Retiro. Verlo todo blaaanco, me dejo sin habla. Solo podia mirar a un lado y a otro, e intentar grabarlo todo en la memoria y tb inmortalizarlo con mi cámara. Cada árbol, cada paseo, cada arbusto, lo quería fotografiar todo. Había gente con skíes, con trineos e incluso con bolsas deslizándose por la nieve. Fue muy cómico verlo. La estampa que nos ofreció el Palacio de Cristal jamás podre olvidarla, también gracias a las fotos que sacamos, pero no hacen falta fotos, porque cierro los ojos y puedo verlo aun. De hecho, es la foto que he puesto, para que el que entre, si es que entra alguien, pueda verlo y disfrutarlo, tanto como lo disfrute yo.