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viernes, 22 de julio de 2011

Cómo pasa el tiempo

Despues de dos años sin entrar en los blog, no se proque hoy me he decidido a entrar de nuevo. Y efectivamente, no pasa nada nuevo. Solo me viene una palabra a la cabeza, estancamiento. Este blog esta tan muerto como mi interior. Bueno, mas que muerto, estancado, atascado, varado, aburrido, sin sentido, desidioso, asqueado...(que entrada más alegre, total, nadie lo va a leer..) En fin, este verano se esta conviertiendo en un sin sentido. Pasan los días porque no puedo detener el tiempo, y ahí radica el problema. El tiempo no se detiene, soy yo la que esta detenida en un momento temporal. El, avanza decidio, paso a paso, pero yo, lo único que hago es verlo desde una barrera ficticia. Veo como pasa, como fluye hacia el final incierto de la humanidad. Pues el tiempo sabe que avanza, pero no sabe a donde le lleva. Pues su paso es constante, no le importa a donde va, solo que tiene que avanazar, y quien siga su ritmo, sera afortunado, los que no podamos seguirle, nos quedaremos varados en la playa y sin ninguna ayuda que nos haga llegar al mar.
En fin, algo muy triste, debe de ser la desidia del verano y no tener nada que hacer. Bueno, sí, solo una cosa, pensar.

miércoles, 14 de enero de 2009


Dios, ¡¡¡esto tenia que ponerlo!!!. Fue un día increible el viernes 9, el día de la gran nevada en Madrid. ¡¡¡Fue fantástico!!!no podía dar credito a todo lo que estaba viendo. Madrid nevado. Una estampa preciosa, que nadie se debería de haber perdido. Fue un dìa en el que se debería haber dado libre en todas partes, en colegios y trabajos. Porque ver el Retiro, o el Palacio Real, o esa calle tan pequeñita y tan del Madrid del XVIII nevada, no tuvo precio.

Cuando salí de la academia con mi compañera, camara en mano, no podia ni imaginar lo que me depararía ese día, de todo lo que mis ojos fueron testigos. Al girar la calle y llegar a la plaza donde había una pista de hielo provisional, lo ví todo blanco!! la pista estaba nevada!! y en ella, jugando como niños a tirarse bolas de nieve, estaban los empleados de la pista. Fue divertido. Pero lo que más se clavó en mi retina fue ver el parque del Palacio Real complentamente cubierto por una capa blanca de nieve. No tengo palabras para describirlo, la verdad. Hacía un frío de pelotas, pero no importaba, teníamos que inmortalizarlo todo. No dábamos a basto, mirásemos donde mirásemos se merecía una foto. Impresionante, solo se me ocurre esa palabra al pensar en aquel paisaje. La Catedral de la Almudena, la calle Bailen, y otras calles de cuyo nombre no me acuerdo, pero que ofrecian una imagen espectacular.

Lo que más me impresionó fue el Parque del Retiro. Verlo todo blaaanco, me dejo sin habla. Solo podia mirar a un lado y a otro, e intentar grabarlo todo en la memoria y tb inmortalizarlo con mi cámara. Cada árbol, cada paseo, cada arbusto, lo quería fotografiar todo. Había gente con skíes, con trineos e incluso con bolsas deslizándose por la nieve. Fue muy cómico verlo. La estampa que nos ofreció el Palacio de Cristal jamás podre olvidarla, también gracias a las fotos que sacamos, pero no hacen falta fotos, porque cierro los ojos y puedo verlo aun. De hecho, es la foto que he puesto, para que el que entre, si es que entra alguien, pueda verlo y disfrutarlo, tanto como lo disfrute yo.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Acuarela


Esto es una pirada de pinza...LA verdad es, que esto de los pinceles no es lo mio, a la vista esta. Huyo de ellos, pero hasta ellos me persiguen. No puedo escapaaaar. Pero bueno, yo corro y con un poco de suerte logre despistarle...no se yo..que estos cabrones son muy listos.

Es un poco extraño afirmar que un pincel te persigue, como decir que un chicle del tamaño del Pirulí, te persigue por plena Gran Via a las 4 de la madrugada...todo es posible, no??Bueno, yo a lo mio y mi pincel perseguidor...

Menos mal, que este blog a penas lo lee nadie, por no decir que nadie lo lee ¬¬...

domingo, 21 de diciembre de 2008

sábado, 20 de diciembre de 2008

Caminante

Para empezar este nuevo Blog(el anterior nadie lo ve ¬¬).Copio y pego una entrada que tenía en el otro. ME mola escribir de vez en cuando historias y eso, asi que...esta es una de ellas.




La pluma yacía rota y sangrante sobre el escritorio. Hecha pedazos. No pudo ni mirarla y decidió ahogar sus penas en litros de alcohol. Se preguntaba una y otra vez el por qué, por qué pasó aquello. Y por qué, aun hoy, no era capaz de preguntarlo en voz alta. Se miro su mano izquierda, estaba llena de sangre, bueno, mas bien era tinta, pero para el era sangre, su sangre. Su pluma se había quebrado. El había muerto, había sido asesinado por una ilusión, una historia, un imposible. No quiso aceptarlo, tenia que escribirlo, y cuando cogió la pluma, esta se partió en dos derramando su valioso liquido negro en forma de negras gotas de sangre.
Salió como pudo del bar y sin darse cuenta se encontraba tirado en el sofá, llorando como un niño pequeño, buscando el consuelo que nunca llegara, y lo sabe. Intentaba recordar, intentaba averiguar que es lo que podía haber pasado, que es lo que desencadeno tal fatídico fina. Por mas que pensaba, no lograba llegar a una conclusión. Agotado, dejo arrastrase hacia los brazos de Morfeo. A la mañana siguiente, seguiría buscando entre sus recuerdos, para entender ese final tan extraño.

Cuando un rayo de sol le dio en la cara, a duras penas se incorporo en el sofá. Aparto la chaqueta, una manta improvisada, y puso la cabeza entre sus manos. La pregunta, esa maldita pregunta le rondaba el cerebro, le clavaba un punzón candente, le removía la masa cerebral y no lo conseguí comprender. También el alcohol ayudaba a su incertidumbre, y la resaca no perdona ni a incautos ni a soñadores. Pasado un buen rato, decidió levantarse, dirigirse a la cocina, beberse tres vasos de agua y comenzó a pensar con claridad. Sabia que había intentado forzar a las musas, sabia que había jugado con varios ases en la manga, había hecho trampa y se habían vengado de ello. LE quedaba o la aceptación o la depresión. Opto por lo segundo, era lo fácil.
No supo cuanto tiempo paso en la cocina mirando los muebles, con la mente en blanco, en la misma posición, piernas estiradas, medio apoyado en la encimera y los brazos cruzados sobre el pecho. Tenia que tomar una decisión, y debía tomarla ya o seria demasiado tarde. Miro a la venta. Fuera, hacia el mismo tiempo que dentro de su cabeza, un vendaval de emociones y dolores le inundaban por completo, pero debía decidirse. Caminar o quedarse en el sitio esperando a una providencia que hacia mucho le había abandonado. Un rayo de sol inundo la cocina, esa era la señal que había estado esperando. Después de que amaneciera soleada la ciudad, negros nubarrones se comieron la luz bañando todo en sombras y furia. Así se encontraba el, era todo un vendaval, una tormenta en pleno esplendor, arrasando con todo lo que se encontrase en su camino. Entonces lo vio claro:
-Lo haré. Vivir es lo único que tengo.. Seguiré el camino, tengo curiosidad de saber donde termina. Es mi momento. Me marcho
Sonrió, lleno su mochila de ropa. Abrió la puerta y se marcho. ¿Para siempre?, eso, lo decidirá el destino.